Este estudio, con una muestra de 357 alumnos de 4 asignaturas de la Universidad de Burgos (España), contrasta la percepción que tiene el alumnado acerca de la evaluación que ha recibido, incidiendo en la dificultad encontrada en el proceso y el nivel de implicación y seguimiento realizado. En cada asignatura, un grupo ha sido evaluado mediante un sistema tradicional y otro mediante evaluación formativa. El cuestionario utilizado ha sido la escala de sistemas de evaluación sobre formación inicial. La metodología de trabajo ha sido cuantitativa, empleándose tanto un análisis descriptivo (porcentajes) como inferencial (tablas de contingencia y χ2) en función de los factores extraídos. Los resultados reflejan una percepción más favorable en los grupos que han recibido una evaluación formativa, reconociendo que el sistema es más complejo pero que permite una mayor retroalimentación con el docente, lo que repercute en una mayor implicación y un aprendizaje más significativo.